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sábado, 18 de junio de 2011

Aun os lo tendre que agradecer

Quién me iba a decir a mi que ahora debería ir arrodillarme ante vosotros y deleitaros con un profundo y sincero agradecimiento. Supongo que con la misma incredulidad con la que escribo estas palabras las recibiríais vosotros, porque nada más lejos de vuestra intención era ayudarme con la dura misión de madurar y encontrar mi sitio y mi lugar en el mundo.


Lo siento, pero así ha sido, que ironías tiene la vida. No me ensalzastéis pero tampoco me hundisteis, todo lo contrario me colocasteis exactamente en el lugar que me correspondía, en un sitio notable, pero, aunque os duela y sé que os dolería, es de mi total agrado.


Me consuela saber que no tenéis conciencia, porque el no saberlo no os la aliviará aunque sea un poco.


Mi más sincero agradecimiento.


María.

viernes, 3 de junio de 2011

Por ser simplemente tú.

Cuando pienso en tí una de las frases que me ronda la cabeza es la que dejó Robert Baden Powell cuando murió: "Intentad dejar este mundo un poco mejor de como os lo encontrasteis y, cuando os llegue la hora de morir, podréis morir felices sintiendo que de ningún modo habréis perdido vuestro tiempo sino que habréis hecho todo lo posible".

Sí hoy tuvieras que hacer balance de tu vida, podrías estar satisfecha, porque ya has dejado el mundo mejor que lo encontrastes. No, lo siento, el agujero de la capa de ozono sigue igual -o peor-. No, no has erradicado el hambre del mundo. Tampoco has encontrado la cura del cáncer ni has solucionado los problemas de abastecimiento de recursos.

Pero, mi mundo lo revolucionastes, de principio a fin, eres la responsable de que haya conseguido muchos de mis sueños, porque no importaba lo descabellados que fueran mis planes, entre risas y burlas siempre encontraba tu apoyo, un apoyo incondicional. Si no hubiese sido por tu amistad, por tu preocupación, por saber que hay alguién que siempre confía en mí, en fin, por saber que si caigo estarás allí a mi lado. Yo no sería ni una décima parte de lo que soy ahora.

Podría reencarnarme mil veces, pero las mil veces te buscaría; podría renunciar a un millón de cosas, pero nunca renunciaría a tu amistad; porque ser amigas es una de las cosas más únicas y auténticas que hay en la vida, no hay planes, no hay futuro, no hay ningún tipo de incertidumbre ni preocupaciones. Sólo estamos nosotras dos, y todo es posible.

No dudes que eres increíble...


María.

viernes, 27 de mayo de 2011

Adiós.

La palabra más dura que te dije, no fue un "hasta luego" ni un "ya nos veremos", fue un Adiós, un duro y entrecortado adiós. Cuando te lo dije no sabía que corazón era el que se paraba y dejaba de latir, si el tuyo o el mío, pues la niña que fui contigo se ha ido definitivamente. Tú fuiste algo más que mi compañero de juegos, amigo e incluso, mi confidente. Has sido mi vida, siempre te recordaré cuando piense en aquellos días idílicos de mi infancia, porque olvidarte sería olvidarme a mi misma, de mi identidad.

Ahora siempre estarás a mi lado, porque sé que nunca me dejarás, porque sé que siempre serás parte de mi, porque has sido lo más importante en mi vida, porque tu amor ha sido el más incondicional que me han entregado; porque en definitiva no ha sido un Adiós, sólo un Te quiero.


María

jueves, 25 de noviembre de 2010

¿eres feliz?

La respuesta es fácil, ¿no? Vivimos en un mundo en el que ni nos planteamos la respuesta: SÍ, ¿verdad?, seguro que en tu interior ya habías afirmado... Mi necio amigo, me has mentido, bueno no, te has mentido; pero al fin y al cabo todos mienten.

Si me preguntas a mí, la respuesta también es fácil: NO, no soy feliz. La felicidad no existe -si no te extrañes tanto, que en tu interior ya lo sabías-, sólo tenemos instantes y momentos felices en nuestras vidas. Pero nunca, nunca, nunca... somos completamente felices, pero no te preocupes forma parte de nuestra naturaleza mentirosa e inconformista: nunca disfrutamos de las pequeñas cosas que nos hacen vivir unos segundos pensando que la GRAN MENTIROSA SOY YO.
María

Se vende

"Vendo mi alma al mejor postor"


María.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Lo atractivo de lo nuevo...

Lo conocido, nos gusta porque allí nos sentimos cómodos, nos movemos con total libertad, todo está bajo nuestro control, no hay nada que se nos resista porque no hay nada por descubrir. Pero opuesta a esta sensación confortable se encuentra lo desconocido y la incertidumbre de lo que vendrá, el miedo y la expectación de como será hacen que sea irrefrenablemente atractivo. Tal vez mejor, tal vez peor. Pero nos hace soñar, imaginar, planear... nuevas situaciones, emociones... Tal vez nos haga sentir distintos aunque sea por breves minutos.

P.D: Con ganas de empezar con nuevos planes, historias...en fin, con ganas de vivir. Porque en la rutina de los días siempre hay cosas por descubrir y redescubrir.

María.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Como siempre... ahí están, nuestros errores.

Si por algo se caracterizan los errores por mucho que nos pese es nuestra asiduidad a cometerlos. Siempre estamos ahí dispuestos a que vuelva a pasar, maldita manía de pensar que las cosas pueden cambiar. Confiamos en que cada situación es diferente, que está vez es la definitiva, que somos el tres previo al inicio de la carrera. ¿Diferente o similar? Siempre la misma historia. Pero si algo nos consuela es que no dejan de ser viejos conocidos, y algo en nuestro interior les dice: hasta luego, viejo amigo. Si es que muchas veces más vale malo conocido que bueno por conocer. La vida no deja de ser una IRONÍA, con unos cuantos amigos.

lunes, 9 de agosto de 2010

Segundos

Es algo que empezó a crearse en milésimas de segundo en mi cabeza, ante una belleza que me impacto e inundo, de la que me sentí parte, en la que me hubiera gustado hundirme, a la que hubiese querido consolar. Pero ese segundo pasó...y a penas quedaron palabras y un vago recuerdo...

Vi a través de sus gafas que el tiempo ya había pasado
mientras surcos dibujaban formas de una vida
una vida que me había dedicado,
como reflejo de un sueño propio, de una salida.
Esos cristales mostraban una mirada cansada del pasado,
esperanzada con el presente, y ansiosa del futuro.
Una vida llena de miradas o una mirada llena de vidas.
No lo sé.