viernes, 3 de junio de 2011

Por ser simplemente tú.

Cuando pienso en tí una de las frases que me ronda la cabeza es la que dejó Robert Baden Powell cuando murió: "Intentad dejar este mundo un poco mejor de como os lo encontrasteis y, cuando os llegue la hora de morir, podréis morir felices sintiendo que de ningún modo habréis perdido vuestro tiempo sino que habréis hecho todo lo posible".

Sí hoy tuvieras que hacer balance de tu vida, podrías estar satisfecha, porque ya has dejado el mundo mejor que lo encontrastes. No, lo siento, el agujero de la capa de ozono sigue igual -o peor-. No, no has erradicado el hambre del mundo. Tampoco has encontrado la cura del cáncer ni has solucionado los problemas de abastecimiento de recursos.

Pero, mi mundo lo revolucionastes, de principio a fin, eres la responsable de que haya conseguido muchos de mis sueños, porque no importaba lo descabellados que fueran mis planes, entre risas y burlas siempre encontraba tu apoyo, un apoyo incondicional. Si no hubiese sido por tu amistad, por tu preocupación, por saber que hay alguién que siempre confía en mí, en fin, por saber que si caigo estarás allí a mi lado. Yo no sería ni una décima parte de lo que soy ahora.

Podría reencarnarme mil veces, pero las mil veces te buscaría; podría renunciar a un millón de cosas, pero nunca renunciaría a tu amistad; porque ser amigas es una de las cosas más únicas y auténticas que hay en la vida, no hay planes, no hay futuro, no hay ningún tipo de incertidumbre ni preocupaciones. Sólo estamos nosotras dos, y todo es posible.

No dudes que eres increíble...


María.

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