lunes, 9 de agosto de 2010

Segundos

Es algo que empezó a crearse en milésimas de segundo en mi cabeza, ante una belleza que me impacto e inundo, de la que me sentí parte, en la que me hubiera gustado hundirme, a la que hubiese querido consolar. Pero ese segundo pasó...y a penas quedaron palabras y un vago recuerdo...

Vi a través de sus gafas que el tiempo ya había pasado
mientras surcos dibujaban formas de una vida
una vida que me había dedicado,
como reflejo de un sueño propio, de una salida.
Esos cristales mostraban una mirada cansada del pasado,
esperanzada con el presente, y ansiosa del futuro.
Una vida llena de miradas o una mirada llena de vidas.
No lo sé.

jueves, 8 de julio de 2010

Miles de estrellas

Un día alguién trajo esta historia hasta mi, y no sabe que todos los días la recuerdo, porque no hay mejor modo de empezar un día, una idea, un pensamiento...un blog.

"Había una vez un escritor que vivía a orillas del mar; una enorme playa virgen donde tenía una casita donde pasaba temporadas escribiendo y buscando inspiración para su libro. Era un hombre inteligente y culto y con sensibilidad acerca de las cosas importantes de la vida.

Una mañana mientras paseaba a orillas del océano vio a lo lejos una figura que se movía de manera extraña como si estuviera bailando. Al acercarse vio que era un muchacho que se dedicaba a coger estrellas de mar de la orilla y lanzarlas otra vez al mar.

El hombre le preguntó al joven que estaba haciendo. Este le contestó; "recojo las estrellas de mar que han quedado varadas y las devuelvo al mar; la marea ha bajado demasiado y muchas morirán".

Dijo entonces el escritor." Pero esto que haces no tiene sentido, primero es su destino, morirán y serán alimento para otros animales y además hay miles de estrellas en esta playa, nunca tendrás tiempo de salvarlas a todas".
El joven miró fijamente al escritor, cogió una estrella de mar de la arena, la lanzó con fuerza por encima de las olas y exclamó " para ésta... sí tiene sentido".
El escritor se marchó un tanto desconcertado, no podía explicarse una conducta así. Esa tarde no tuvo inspiración para escribir y en la noche no durmió bien, soñaba con el joven y las estrellas de mar por encima de las olas. A la mañana siguiente corrió a la playa, buscó al joven y le ayudó a salvar estrellas"


Porque queremos ser niños, y acabamos siendo hombres con miedo a regresar a la playa.